Y llegaste tú

tumblr_msdjgw5cYu1spyndoo1_500A veces cuesta creer que pueda llegar alguien a tu vida que te conozca mejor de lo que te conoces tú misma. ¿Cómo sería posible? Sin embargo aparece ÉL, el ÉL de los cuentos de hadas, intentando develar tus misterios, y con una sonrisa te dice:

Te conozco, no sé de qué galaxia o mundo raro, pero te conozco.

Y tú te ríes. ¿Cómo sería posible?

Y ÉL, sin dejar de mirarte a los ojos, comienza a anticipar todas tus reacciones. Y al principio parece gracioso. Sí. Le echas la culpa a la casualidad, a las coincidencias, a la teoría de las cuerdas, a la relatividad y hasta al calentamiento global que provoca cosas insospechadas. No puedes creer que alguien –no, perdón, no es alguien-, no puedes creer que ÉL sepa quién eres.

Y se vuelve más osado, y vas tú de tonta a esperar una noche de sexo. Pero ÉL, como siempre, te sorprende.

Cierra los ojos, por favor.

Y claro que lo haces. Llega un punto que solo su voz es tu guía y –la verdad- no quieres otra cosa que seguirlo. ¿Quién dijo que el sexo era genial? Díganle que no sabe lo que se siente cuando alguien te reinventa. Que no sabe lo que es que te toquen el alma en vez del cuerpo, que sepan lo que estás pensando más allá de lo que estás sintiendo. ¡Oh! Que no sabe lo que es que ÉL te mire a los ojos y veas en ellos tu cuerpo volando. Y tú ahí, intentando capturar ese instante, ese momento en que sin más –y como si ÉL hubiera abierto una puerta que había estado cerrada por mucho tiempo- comienzas a llorar.

Asusta. Sí, la verdad es que asusta y mucho. No sabes lo que pasa, no es tristeza, no es dolor, pero no puedes contener las lágrimas. Y te das cuenta lo que te habías perdido. Y te das cuenta lo que se siente estar conectado en serio con alguien –perdón, con ÉL-. Te das cuenta de esa energía que fluye entre los dos, más allá de la carne, más allá del sexo, más allá del cuerpo, sino entre sus espíritus, entre sus verdaderos yo.

Y luego la paz, la bendita paz de saber que has tocado tierra, que después de mucho tiempo varado en medio del mar, sin rumbo y sin destino, has tocado tierra en el paraíso más idílico –sobre todo porque fue creado para ti-.

Y te das cuenta que tú también lo conocías, de otro mundo, de otra galaxia, y que siempre lo estuviste esperando. Que tu cuerpo fue creado para ÉL. Que tus imperfecciones encajan como un engranaje perfecto con las suyas. Que tus heridas de guerra ya son solo recuerdos porque ÉL acaba de ponerte una coraza para luchar una nueva batalla, esta vez teniéndolo a ÉL de tu lado, mano a mano, para proteger el reino que han creado juntos.

Y tú solo sonríes y te olvidas del mundo, de lo que está bien o mal, de lo que debería ser. A la mierda quien inventó el Ello, el Yo y el Súper Yo. Ese no había encontrado un ángel y un demonio en un mismo cuerpo que le hiciera vibrar; que supiera exactamente como tocar sus cuerdas para hacerlo cantar.

Sonríes y abres los ojos, y allí está ÉL. Sí, es real, no estabas soñando todo lo que sentiste.

Te quiero –es lo único que tu pobre cuerpo mortal puede decirle.

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