Y de pronto sostienes la mirada

Y me asaltas así, como al desquite

Y siento como el hielo se derrite

Rozándote la piel como si nada.

 

Y respiro el perfume de tu encanto

Y me quedo salvando la distancia

Descubriendo por qué me gusta tanto

Ese profundo abismo y su fragancia.

 

Y no me quedan más que los enigmas

Que muerden, me cautivan y te acercan

Con nerviosa pasión, con toda entrega

 

Tú de nuevo disparas casi a ciegas

Y convierto el dolor en luz de luna

Y pinto un corazón bajo tus labios.

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